Un par de cosas: este blog lo tengo botado por el momento, puesto que estoy trabajando a toda máquina en un proyecto que me está consumiendo la vida por completo... pero que necesito terminarlo de una vez por todas. Más abajo dejo un adelanto ínfimo, mínimo, apenas un frame de algo que espero se convierta en un cortometraje 3D. De momento es una tortura, han sido casi 2 meses horribles, durmiendo poco, mal, lleno de tensión y pasando rabias frente al PC. En fin, el dolor es temporal, la gloria es para siempre, dice Nike. Sólo espero que salga algo bueno y memorable de todo ésto (y recordarlo por algo más que el sufrimiento que ha involucrado).
Otro: si encuentra (amigo lector????) que este este blog se ve "extraño", plano, como que le faltara algo, es porque - como es de público conocimiento - Yahoo eliminó Geocities, servicio de páginas web gratuitas en la cual yo almacenaba las imágenes que constituían el template de este espacio. Asi que, mientras no me de el tiempo de buscar un template adecuado y adaptarlo como corresponde, este blog se verá un tanto "pelado".
Y eso. Espero que llegue febrero nomás. Quiero vacaciones. NECESITO vacaciones.
Ya transcurrido más de una semana desde que se realizó, solo quiero comentar que la presentación (no me siento cómodo usando la palabra "recital" en este caso específico) de Aimee Mann estuvo buenísima, supero mucho mis espectativas. La mina es seca – todos lo sabemos – pero además es super simpática, amorosa, dio la impresión que de verdad disfrutó tocando. Ojalá haya sido así, mira que viajar 17 horas, y con resfrío... ufff! te lo encargo. No conocía el famoso teatro Teletón, y no sabía con qué encontrarme: es una sala super chica y sencilla, que favoreció al ambiente del show, ya que hizo que fuera mucho más íntimo y cercano (con decir que la banda de apoyo eran 2 personas nada más creo que queda claro ¿no?). Yo no estaba ni cerca del escenario, pero así y todo pude ver bien.
Hablando del repertorio, personalmente me gustó que tocara “Momentum” y “31 Today”, pero me quedé con las ganas de escuchar “Borrowing Time” (y mi polola habría sido muy feliz con “Pavlov’s Bell”). En todo caso, la que más me gustó fue “One” que creo que sonó increíble. El piano le dió una fuerza impresionante ("jazzero" diría yo), y no sonó para nada como aparece en el disco de Magnolia.
He leído algunos comentarios, alegando contra la gente, que fue fría y fome. Yo no creo que haya sido así... tal vez al principio, pero al avanzar la noche la masa se fue soltando, entrando más en confianza, pidiendo temas y gritando cosas (la misma Aimee motivaba a hacerlo, por lo demás… ya lo dije, la mina es muy chora, la cagó). Ahora, tengo que decirlo: Me apestó la gente que sólo iba por los temas de “Magnolia”; una vieja al lado de mi polola se volvió loca gritando “Save Me” siendo que para escuchar a pelotudas desafinadas voy a cualquier bar de karaoke. Que me perdone esa gente, pero sorry, yo pagué para escuchar a Aimee Mann.
Creo que lo otro malo fueron las sillas, que no eran muy cómodas, pero en general fue una presentación redonda, muy buena, que superó mis espectativas y que dudo que se repita. Casi un lujo.
Por lo general, tengo buena memoria, y me gusta recordar cosas. Eventos importantes, de ésos que marcan, pero también de los otros, de los freaks, de los intrascendentes, de ésos que sólo me importan a mi… del tipo “ése día me tomé mi primera Cherry Coke” o “la primera vez que vi Terminador 2 fue con tal persona…”
Hoy es un día de ésos. Cumplo 4 años en mi actual trabajo, y quiero dejarlo registrado acá. Considero que es importante, ya que es el trabajo en el que más he durado en la vida. Lo que yo hago cada día no es una cosa para volverse loco, no me da grandes lujos, ni viajo por el país, ni tengo descuento en nada que me interese o algo parecido, pero me paga, me mantiene ocupado de 9 a 6, sin grandes sobresaltos, y me permite desenvolverme en algo parecido a lo que estudié. 4 años. Uno no se da ni cuenta. Pasan volando… Y han ocurrido tantas cosas! He conocido gente diversa, entretenida (y de las otras también, pero bueh…hay de todo en el mundo) he vivido buenos momentos (y compartido otros bastante tristes) y me han capacitado un par de veces. Creo que eso es lo fundamental. Sentirse útil, sentirse parte de algo.
Ahora, sé que alego y pataleo comouncampeons cada mañana por tener que venir a la pega (que tengo sueño, que tengo lata, que no quiero trabajar, que me mandan puros cachos, etc, etc, etc) pero asi es la vida laboral nomás. Pasa acá y en todos lados. Nos pasa a todos. Como dice un amigo “no hay trabajo malo, lo malo es tener que trabajar”. Y es asi nomás. Pero es cosa de recordar cómo estaba la cosa hace 4 años, y me doy cuenta que estoy mucho mejor. Por lejos. Prefiero quejarme de trámites interminables y de que mi jefe no tiene idea de nada, en vez de estar botado sin hacer nada.
En fin. Creo que me hará bien guardar esto. Recordar lo bien que me sentí cuando me dijeron que me habían aceptado, y que partía el 1 de julio “pa dejar bien ordenadas las cuentas”… sobretodo en éstos días de invierno en lo que único que uno piensa es ganarse el Kino, para no trabajar nunca más, y no tener que levantarse temprano. O en esos viernes, cuando faltan 20 minutos para irse, y llega a través del e-mail el cacho maldito "urgente" que lo calza a uno hasta las 8 de la noche… Tengo que hacerme la idea nomás, porque no pretendo irme antes de un par de años. Creo que aún me quedan cosas por hacer acá…
Esta semana me he enterado que el Metro de Santiago cumple 40 años. Y debo confesar que, como habitante de esta ciudad (que no es lo mismo que decir Santiaguino, ojo!), siempre he tenido un cariño y un respeto especial por el Metro. En una ciudad sucia y ruidosa, desordenada, sin definición, sin un ícono, que a ratos me gusta, que a ratos odio, el Metro pasaba a ser algo especial, lo que la distinguía, lo que la hacía querible. Limpio, eficiente, moderno, era un lujo recorrer el tramado subterráneo. Siempre recuerdo haberme sentido como huaso la primera vez que conocí la recién inaugurada Línea 5, por allá a fines de los 90s. Miraba asombrado las estaciones, los carros nuevos, casi volando por el novedoso tramo en altura… era una cosa impresionante, me sentía en el futuro (o en Alemania, no sé… cualquier parte, menos Chile)
Todos sabemos que eso se acabó hace un par de años con el Transantiago. El sistema colapsó, y se tuvo que recurrir a medidas extremas para mantener el nivel de servicio: asistentes de anden (los famosos jedi), recorridos express, alargar su horario de atención, etc. Y aunque han servido en parte, todos sabemos que no es lo mismo: el Metro se chacreó. Ya no está tan limpio, ya no es tan cómodo, ya no es tan amable, la joyita ha perdido parte de su brillo. Pero uno igual le tiene cariño. Sigue siendo especial, sigue siendo lo mejor de Santiago.
Por lo mismo, me ha gustado conocer parte de su historia en los reportajes de los noticieros. Ver las imágenes de archivo, con el tajo gigante en la Alameda mientras lo construían, ver cómo reaccionaba la gente en su inauguración, conocer las anécdotas varias que un proyecto de esta naturaleza implica: los trazados originales, la estación fantasma, la eterna interrogante de qué pasó con la Línea 3, los suicidios, los partos, la mantención de los carros, los objetos perdidos, etc. De verdad cuesta creer que hayan pasado 40 años, y que sigamos usando los mismos carros, funcionando impecables.
Producto de todo esto, algo especial me pasa con los metros; siento una fascinación indescriptible por los trenes subterráneos. Donde voy, la ciudad que sea que tenga metro, me siento obligado a conocerlo. Tengo que subirme. Es una tontera, pero me gustan los metros. Y claro que uno hace la comparación – casi obligada – con el de Santiago, y es rico darse cuenta que no estábamos tan mal, que nuestro metro era de lo mejor, que íbamos en la dirección correcta, que alguna vez se hicieron las cosas bien. De no haber sido por un accidente mayor como el Transantiago seguiría siendo el regalón de la ciudad. Con una línea más, paralela a la Línea 1, y algunas mejoras, como tarifas semanales y mensuales (en vez de estar cargando la Bip a cada rato) mejores accesos, y señalética adecuada, creo que estaríamos de lujo. A nivel mundial.
Ojalá se pueda dar, volver a hacer del Metro algo único, de lo que nos podamos sentir orgullosos. Como alguna vez lo fue.
A continuación, algunas fotos de mi colección personal-freak de metros del mundo
Estimado Sr. Farkas (o cualquiera de mis amigos con dinero para despilfarrar)
De verdad me haría muy feliz - bueno, no sé si tanto como éso, pero de seguro me alegrará un par de tardes - si se rajara con alguno de éstos discos, cualquiera, lo que sea su cariño... ahora si son los 2, p´ta que sería la raja... es que son de ésas películas que no se encuentran en la cuneta, no llegan al cine, y con cueva Cinemax las transmite a las 7:00 A.M. (nadie puede!)
Yo creo que mejor me compro un VHS (si es que existen aún) y la dejo grabando... es la mejor opción (léase como mejor=barato)
1000% recomendable. Cagaderos de risa al por mayor. Garantizado.
Loco inofensivo, con alma de payaso, maníatico, detallista, sociable y con sentido del humor. Hablo solo y pelo el cable todo el rato, no puedo imaginar la vida sin un televisor y todo me da risa (y lo que es peor, no lo disimulo).