miércoles, agosto 01, 2007

República de Microsoft, antes conocida como Chile

Da lata comentar estas cosas, porque es bastante similar a lo que escribí antes, y ahí uno se da cuenta que no aprendemos nada, pero hay que hacerlo nomás.

OK, la situación es por todos conocida, y no creo que quede mucha gente ignorante del tema, puesto que ha sido difundida y comentada hasta el hartazgo en muchos blogs, sitios de Internet, y medios de comunicación. A mi por lo general no me gusta hablar de los “temas de moda”, porque para eso hay gente mejor informada y documentada, periodistas, sociólogos, analistas que pueden recurrir a las fuentes oficiales y todo eso, pero me nace dar a conocer mi punto de vista.

Me refiero a lo que se ha llamado la venta de Chile a Microsoft. Por falta de tiempo no he podido informarme en detalle de los puntos del acuerdo del gobierno con el gigante informático, pero ante el descontento general y el grado de rechazo demostrado, uno no puede imaginar que se trate de algo bueno (para nosotros, obvio). O sea, viniendo de Microsoft, una empresa cuestionada mundialmente por sus prácticas monopólicas y tiránicas, cualquier cosa puede pasar.

Yo creo que hay 2 aspectos importantes a destacar acá: uno es el monetario, y el otro tiene que ver con aspectos socio-integradores y de desarrollo del país. Primero, llama poderosamente la atención que este acuerdo lo suscriba el Ministerio de Economía, siendo que no sale nada “económico”, sino todo lo contrario. Yo me fui de poto al ver los montos involucrados. Chile no es un país rico, no generamos petróleo ni nada parecido, sobrevivimos a duras penas porque tenemos la cueva de tener cobre – quién sabe hasta cuándo, a todo esto – pero por lo mismo no nos podemos volver locos despilfarrando la plata. ¿Cómo se logró este acuerdo? ¿hubo una comisión investigadora, un estudio económico, algo que respaldara esta decisión? ¿Se hizo una licitación o algo parecido? Todo indica que Mr. Microsoft le contó un cuento lindo al ministro y que éste se lo compró enterito. Ni la pensó. Si, claro, mucho nos prometen… resguardo de los datos, confidencialidad de la información, servicio técnico, capacitación digital, cuentas en plataforma Live y miles de parches cuando los troyanos hagan lo que quieran con el sistema… todo eso, lo que sea necesario, mientras paguemos lo que cueste. Que no es poco.

Lo otro tiene que ver con educación, con las bases que se les da a los futuros habitantes de este país. Como bien dice mi amigo Chuqui, se trata de que les enseñen a los niños cómo navegar en Internet, no a usar el Internet Explorer; que sepan de qué se trata una planilla de cálculo, y no cómo usar Excel; que puedan desenvolverse con cualquier procesador de texto y no sólo Word. No limitarlos, no cerrarles el espectro de posibilidades. Generar ciudadanos informados, capaces de elegir. Con esto, sólo se domestica a las futuras generaciones, dándoles a entender que si no es Microsoft, no funciona, no sirve.

Yo no sé mucho de “software libre” (o de código abierto); en mi entorno inmediato se utiliza Windows, no porque sea bueno, no porque yo lo haya elegido, sino porque es lo que hay. Así de simple. Hace menos de un año le puse el gorro a la mierda de Internet Explorer (que es bien como las huevas, hay que decirlo), y comencé a usar Mozilla Firefox, y sería todo. Pare de contar. Pero creo que ahí está el problema; en los colegios, en los institutos, en los ministerios no se capacita a la gente, no se les enseña que hay otras opciones, otras alternativas tan buenas o mejores, que cumplen con las normas y estándares internacionales, que no cobran una millonada por las licencias, y que no obligan a cambiar el PC cada vez que sale una versión nueva, porque no cumple con los requerimientos mínimos de hardware. Basta de conformarse con lo que hay.

Obviamente que es bueno acercar la tecnología a la gente, facilitar la vida y las operaciones cotidianas, pero ¿con Microsoft? ¿no hay otra forma? Porque la empresa de Gates me genera la misma confianza que un traficante de droga, con una política de marketing basada en "el primero te lo regalo, el segundo te lo vendo". Entonces reitero ¿cómo se decidió ésto? ¿hubo un estudio previo, una licitación, una comisión investigadora, una lista de pros y contras? ¿qué pasó con la transparencia? ¿por qué tanta gente que sabe de programación, de sistemas, de software, está en desacuerdo? ¿podemos hacer algo o Microsoft ya ganó, y sólo nos queda someternos a su dictadura informática?

Finalmente ¿cómo se toman las decisiones en el Gobierno? ¿le compran todo al primer huevón que llega a ofrecer chispitas de colores? Ya pasó con el Transantiago, está pasando con la informatización de los ministerios y de los servicios públicos, y me temo que pasará lo mismo con la norma de televisión digital. Pero eso da para otro tema.

De momento, no quiero que me obliguen a usar Explorer.

1 comentarios:

Dr. Child! dijo...

No serìa raro que, entre otras cosas, aparecieran hijos de autoridades estudiando en prestigiosas universidades norteamericanas auspiciadas por un tal bill gates o que algunos familiares de personeros de gobierno ya tuviesen pasantìas por silicon valley, etc. etc. etc.... porque en los ultimos 20 años pasamos de ser un pais de sobrevivientes a los abusos de una dictadura a mendigos de una corruptocracia demagógica...
vota nulo! aaahh jajaja esa onda! jajajaja

Salu2